Para empezar debemos saber de qué estamos hablando cuando empleamos estos términos al referirnos al Pilates, el Matt es el anglicismo que se utiliza cuando nos referimos al Pilates realizado sobre una colchoneta apoyada en el suelo, mientras que el pilates Reformer es el nombre que recibe unas de las máquinas diseñadas por Joseph Pilates, creo que puedo asegurar sin equivocarme que es la más popular, y en su traducción literal se llamaría reformadora.

Lo siguiente sería dejar claro que ambas maneras de practicar el Pilates son, a mi modo de ver, muy beneficiosas para el cuerpo, si se realizan los ejercicios adecuados a cada cuerpo y nivel con conciencia.

El Pilates Matt tiene la ventaja de poderse realizar en un espacio no muy grande, por lo que suele ser la opción elegida en muchos gimnasios y polideportivos en los que el número de clientes es más alto, de esta manera se amortiza mejor el espacio. Pero puede practicarse en grupos reducidos o clases individuales, siendo así mucho más efectivo el trabajo. Y hoy en día con las dificultades derivadas de la pandemia, se ha popularizado su práctica en casa a través de clases on-line.

Acostumbran a utilizarse para esta técnica recursos como pelotas de diferentes tamaños, bandas elásticas, pesos, almohadillas, picas o aros. Con los accesorios se puede incrementar la dificultad o el esfuerzo de los ejercicios o por el contrario se pueden utilizar para aliviar presiones, ayudar ante la falta de fuerza o elasticidad, e incluso compensar desviaciones de la postura. En esta modalidad de Pilates la relación entre las diferentes posiciones y movimientos y la fuerza de gravedad sirven a modo de resistencias o pesos, jugando con esta relación pueden conseguirse ejercicios verdaderamente exigentes físicamente. Pero hay ciertas personas que pueden encontrar dificultades o incomodidad a la hora de trabajar a nivel de suelo, como la tercera edad o personas con lesiones a las que el hecho de tener que flexionar las rodillas o la columna lo necesario para poder bajar, genera un gran esfuerzo, y una vez abajo deben utilizarse los recursos necesarios, como almohadas o discos de aire, para conseguir una buena alineación de la columna.

La máquina del Pilates Reformer es una evolución de los primeros inventos que hizo Joseph Pilates cuando trabajaba con heridos o enfermos que realizaban los ejercicios sin levantarse de sus camillas, Pilates ideó, primero de forma rudimentaria, una serie de poleas, muelles y resistencias que permitían a estos pacientes movilizar las partes de su cuerpo de manera aislada, mejorando su forma física sin poner en riesgo aquellas partes que necesitaban reposo. De estas primeras camillas se evolucionó al cádillac y al reformer, hoy en día lo más común es ver en los centros una combinación en la que se compagina el uso del pilates reformer con el uso de la torre, de la que cuelgan principalmente dos barras o trapecios, una rígida y otra que se ancla a la torre por medio de muelles, y una serie de muelles en las que se pueden añadir diferentes enganches ya sea para utilizar con las manos o con los pies. El complemento de la torre a la base del reformer es en mi opinión ideal, porque te abre a una gran variedad de ejercicios y variantes.

Las máquinas tienen diferentes materiales, originalmente las correas eran de piel, en la actualidad pueden encontrarse de cuerda y materiales textiles, los muelles siguen siendo metálicos y las variaciones están principalmente en cómo se dividen las intensidades de las resistencias. Y la estructura de la máquina puede encontrarse en madera o metal. Aquí es donde cada profesor o centro decide según su criterio y la línea de la técnica que sigue.

Una vez tenemos esta información, decidirse por el Pilates Matt o Reformer es una cuestión muy personal. Mi opinión personal, con la que se puede o no estar de acuerdo, es que la máquina te permite una mayor adaptación a los diferentes cuerpos, gustos y metas de cada uno. Suele resultar además más entretenido para aquellas personas que realizan las clases porque saben que es beneficioso para ellos, pero no suelen disfrutar con el ejercicio físico. El Pilates Reformer también es de gran ayuda cuando hay lesiones, porque como comenté antes, permite el movimiento aislado de cada parte y el uso de diferentes resistencias. La altura de las máquinas respecto al suelo varía dependiendo del modelo, yo encuentro más prácticas las que tienen la altura aproximada de una silla, para que las personas mayores o con problemas de movilidad puedan sentarse y tumbarse con mayora facilidad. El carro o camilla donde se coloca la espalda cuando la posición es en decúbito supino (tumbados boca arriba) está acolchada, de modo que no moleste el apoyo de las vértebras y la pelvis, o de otras partes del cuerpo cuando se cambia la posición. En la parte superior se encuentran dos salientes a modo de hombreras y un cabezal de altura regulable lo que facilita la alineación de la columna, y ayuda a que el cuerpo la memorice. En definitiva la técnica Pilates bien trabajada nos va a aportar beneficios, pero si tenemos posibilidad de hacerlo con máquina aprovechémoslo!!!

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